Opinión| Lo mejor es lo peor que se va a poner: AMLO

Destacados Luz María Sánchez S Nuestras plumas

Lo mejor es lo peor que se va a poner: AMLO

65 % de los mexicanos no aprueba la estrategia de seguridad.

Por: Luz María Sánchez S.

Arrancamos la segunda mitad del año, un verano que arde y cada vez más incierto para un país en el que la voz popular clama por el cese a la violencia; la inseguridad; la carestía económica; la falta de medicamentos; los feminicidios; las desapariciones; las amenazas y las extorsiones. Y la respuesta a estos problemas se esperan inútilmente todos los días en el programa mañanero que, lo único que aporta son descalificaciones, culpas a otros, espectáculo y culto a la personalidad del propio Presidente, cuyo liderazgo, -aunque alguien lo dude-, él mismo lo ha ido minando en sus cuatro años de gobierno.

Lo habrá dicho irónicamente o quizá en serio, pero ya dio una señal: “Lo mejor es lo peor que se va a poner”. Entre risas burlonas, así lo aseguro el Presidente, al iniciar su tradicional monólogo mañanero, tras conocerse el caso más grave de violencia que ha lastimado a la iglesia católica, el asesinato de dos sacerdotes jesuitas en la región tarahumara, a manos de uno de los jefes de cárteles conocidos y protegidos por autoridades locales de Chihuahua. Y fue más allá, al dirigir todo su odio a la comunidad judía, en la persona del conocido publicista Carlos Alazraki, por cuestionar su estrategia de “abrazos no balazos”, porque, según él, todo es producto de una campaña, de una supuesta “mano negra” que busca destruir su proyecto de transformación.

El Primer Mandatario sale a la defensiva contra quien sea, agrede, descalifica y después pretende matizar sus comentarios, sin importar si lastima o no a sectores ampliamente reconocidos por los mexicanos, como la iglesia y la comunidad judía. Pero su capital de popularidad y simpatía ya no le alcanza para contrarrestar el impacto que han provocado las muertes violentas y la inseguridad que priva en las calles de cualquier ciudad, pueblo o comunidad.

En el último mes, cada una de sus declaraciones, entre desafortunadas y políticamente incorrectas, ya no caen tan bien entre los más de 120 millones de mexicanos. Al término del mes de junio, se publicaron encuestas un tanto desalentadoras que coinciden sobre el desempeño de este gobierno. De acuerdo con el reporte más reciente de la empresa Gabinete de Comunicación Estratégica, los datos si debían ser motivo de alarma para el habitante de Palacio Nacional y su equipo. Y es que, en materia de seguridad, la estrategia de “abrazos no balazos”, como lo expresarán los representantes de la comunidad jesuita, ya no alcanza para contener la ola de violencia y la mayoría de población ha dejado de creer en ese discurso, pues según la encuesta, el 65% de los mexicanos ve un deterioro en materia de seguridad; es decir, 2 de cada 3 mexicanos ve más inseguridad en el país.

De ese 65 por ciento de mexicanos, tan sólo el 23 por ciento, es decir, 1 de cada 4, señaló que las acciones del gobierno de López Obrador han permitido una disminución de la inseguridad.

Y aunque supera la media de aprobación, el análisis advierte que la opinión popular sobre la estrategia de seguridad del Presidente se ha deteriorado ya que, actualmente el 56 por ciento está de acuerdo y el 41 por ciento en desacuerdo; lo anterior, tomando en cuenta que al inicio del sexenio la medición era 62 por ciento de acuerdo y 34 por ciento en desacuerdo.

En la lucha contra la corrupción, principal bandera del López Obrador, la encuesta del Gabinete Estratégico de Comunicación revela que el 45 por ciento de los mexicanos considera que la corrupción ha aumentado mucho o algo, lo que significa que la población observa un deterioro en la materia y, por lo tanto, pérdida de confianza en los hechos, aunque el discurso diga lo contrario.

A la pregunta sí el Presidente tiene las riendas bien sujetas o las cosas se le están saliendo de control, el 53 por ciento de los encuestados afirmó sentir que el mandatario sí está perdiendo el control del país.

Cree que la inseguridad ha aumentado mucho o algo65%
Está de acuerdo con la forma de gobernar de AMLO56%
Piensa que las cosas se le están saliendo de control al Presidente53%
Cree que la corrupción ha aumentado mucho o algo45%
*GABINETE DE COMUNICACIÓN ESTRATÉGICA

Es un hecho que el desgaste natural del cuarto año de gobierno ya se percibe en Palacio Nacional y, en este caso, el capital político con el que llegó en 2018 se ha dilapidado, pues en lugar de crecer en simpatía en todos los estratos sociales, se intenta solo mantener a un electorado que representa el voto duro alimentado por los programas sociales, pero el resto de la población ha sido ignorado.

La sonrisa del Presidente se percibe cada vez más fingida y su gesto duro resalta en momentos en que se le cuestionan problemas graves del país, buscando temas distractores y haciendo declaraciones incendiarias que han calado hondo en sectores emblemáticos del país, como la iglesia católica y la comunidad judía.

El Ejecutivo Federal abrió un nuevo frente, quizá estratégicamente calculado, pero al desestimar sus reclamos ha sacudido a los jerarcas de la iglesia quienes están decididos no sólo a elevar sus plegarias, si no que ya están demostrando su capacidad de convocatoria en las calles, pues el llamado de la Conferencia del Episcopado Mexicano, la Conferencia de Superiores Mayores de Religiosos de México y la Provincia Mexicana de la Compañía de Jesús a una Jornada de Oración por la Paz ante los asesinatos y desapariciones que todos los días se cometen en México, ya empezó a cristalizarse con visibles movilizaciones en la Ciudad de México y el estado de Chiapas.

Aún faltan 26 meses de gobierno, con anuncios banales de obras inconclusas, como el Aeropuerto “Felipe Ángeles” y la refinería “Dos Bocas”; o el juego de las corcholatas en una elección totalmente adelantada; así como una relación compleja con el vecino del norte que pende de un hilo por el tema comercial, migratorio, de seguridad y en materia energética, sin olvidar las promesas incumplidas de crecimiento económico, servicios de salud de calidad y la inseguridad que priva en todo el país. Un abanico muy amplio de pendientes por cumplir.

Sin embargo, se seguirá echando mano del baúl de los distractores, como su famosa sección de “quién es quién en las mentiras” o anunciar una campaña para el desmantelamiento de la emblemática estatua de la Libertad en Nueva York; decretar la desaparición del horario de verano para regresar al “reloj de Dios” y seguir el guion de las conferencias matutinas aderezadas con el playlists del Presidente, quien aparenta una supuesta improvisación al colocar sus temas musicales a modo. Esta semana toco el turno a “Los Guaraguaos” con “No basta rezar”, obviamente para la remembranza de sus años mozos como estudiante y luchador social, nada que ver con la investidura presidencial.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.