No habría vencedores

Marco Antonio Aguilar Cortés Nuestras plumas

Ante una guerra nuclear

Por: Marco Antonio Aguilar Cortés

El estruendo publicitario de la guerra entre Rusia y Ucrania obstaculiza reflexionar sobre la restauración de la paz entre estas naciones; más cuando se presienten, en el fondo, poderosísimos intereses en juego.

La Tercera Guerra Mundial puede desatarse en segundos, y este conflicto con armas nucleares sería global.

Los daños a la madre Tierra serán irreversibles, y la especie humana iniciará su extinción.

Curiosa e injustamente, deciden sobre la paz o la guerra, en este año 2022, no más de cien personas poderosas, que para nada escucharán a los 7 mil 930 millones de seres humanos que vivimos en este planeta.

La democracia es desconocida en el mundo de la guerra.

Rusia es el país con mayor territorio, pues cuenta con 17 millones y 130 mil kilómetros cuadrados.

Canadá, EU y China, le siguen, pero con casi la mitad del territorio ruso, cada una de estas tres naciones.

La población rusa es de 146 millones de habitantes, muy cerca del número de mexicanos, pues nosotros somos 131 millones. ¿Para qué quiere más territorio Rusia y su presidente Vladimir Putin?

Para recobrar un poder perdido en el 1991 (con la perestroika), al desquebrajarse la URSS por causas mayoritariamente internas.

Si ése, es el proyecto ruso, en principio violan los Acuerdos de Minsk, suscritos por Rusia y Ucrania en el año 2014, cuando los rusos se anexaron Crimea; empero, ahora, al provocar y reconocer la independencia de Donetsk y Luhansk, territorios de Ucrania en donde también viven numerosos grupos separatistas pro rusos, se enfrentan a países de la Organización del Tratado del Atlántico Norte, con posibles consecuencias de guerra mundial de niveles atómicos.

Con su plan, Rusia invadiría a todos los países de la Europa Oriental que constituyeron sus dominios al avanzar las tropas soviéticas durante la Segunda Guerra Mundial, en su victoriosa lucha contra la Alemania nazi.

Está claro que Rusia, por su seguridad, no acepta tener fronteras con países que estén en la OTAN; por esto, el presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, sin formación política, amenazó a la Federación Rusa al pedir el ingreso de Ucrania a la OTAN.

Obvio que esa torpeza no justifica la actual invasión ordenada por Putin, pero sí explica la penetración de su ejército rumbo a la guerra.

Un audaz y fortificado líder ruso avanza siniestro, con sus modernas tropas por territorio ucraniano, frente a un EU (encabezando a una OTAN). que acaba de huir de una guerra en Afganistán, con un presidente estadunidense que no está en sus mejores años de vida, pero quien, como una buena persona. le ganó las elecciones a una gente perversa como Donald Trump, el que hace días propuso que, imitando a Putin, era el momento para que las tropas estadunidenses ocuparan el territorio mexicano.

Cada día que pasa hay más locos; y cada vez, más locos llegan a ser presidentes.

Y ‘El arte de la guerra’ de Sun Tzu, clásico libro de hace más de dos mil quinientos años, ha sufrido desajuste, en sus consejos, por la tecnología nuclear, electrónica y cibernética de nuestro tiempo; pero, sobre todo, por los problemas mentales de muchos gobernantes.

Ante la tolerancia de miles de millones de seres humanos, los locos de la violencia y de la guerra quieren hacer de un hermoso planeta, el cementerio de la especie humana.

No lo permitamos.

Con eficaz lucidez, trabajemos una paz digna y decorosa para todos.

En Ucrania ha habido en esta invasión 352 muertos; en México hubo 609 homicidios en los primeros 10 días del 2022; neutralicemos a la locura violenta, donde quiera que se encuentre.

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