Opinión| Tierra de volcanes… puñaladas por la espalda

Marco Antonio Aguilar Cortés Nuestras plumas

Tierra de volcanes… puñaladas por la espalda

Por: Marco Antonio Aguilar Cortés

Con esa risita, socarrona y tortuosa, el presidente mexicano confesó: “Ayudando a los pobres va uno a la segura… ya que no cuento con la clase media, ni con los de arriba, ni con los medios, ni con la intelectualidad”.

Y agregó: “Esta ayuda que mi gobierno presta a los pobres, no tiene una motivación personal, es decir, no es convicción mía, sólo es una táctica. No es asunto personal, es estrategia política”.

¿Qué quiso decir el presidente López?

Antes dijo: “Primero los pobres por el bien de todos”.

Esa frase la plagió Andrés Manuel a Enrique González Pedrero, ex gobernador de Tabasco, aunque la idea es tan antigua, como la amarga realidad de la pobreza.

El presidente López, confesando que usa a los indigentes de México como estrategia política electoral, se quita la careta, y les da una puñalada por la espalda.

No los auxilia, los usa.

Y no es por justicia, sino por el bien del tirano López, quien plagia hasta los refranes con que gobierna.

Defiende a los plagiadores, porque él es uno de ellos. Su tesis para recibirse, en la Facultad de Ciencias Políticas de la prestigiada UNAM, debería ser analizada cuidadosamente con método comparativo, respecto a otras que fuesen similares.

En ese problema de los plagios, nadie debe olvidar el caso de la ¿“ministra”? Yasmín Esquivel Mossa. En ese problema, que nadie quite el dedo del renglón, ni el renglón del dedo.

¿Su tesis es copia de otra? Sí o no. Si copió, Yasmín no es licenciada en derecho. Si no es licenciada en derecho, Yasmín no pude ser ministra de la Honorable Suprema Corte de Justicia de la Nación.

La puñalada por la espalda que López quiso dar al Poder Judicial Federal, no debe quedar sin consecuencias jurídicas.

México ha sido “tierra de volcanes”, lo apuntó, así, Hernán Cortés (1485-1547) respecto a la observación que tuvo en su marcha de la Villa Rica de la Veracruz hasta Tenochtitlan, pasando entre el Popocatépetl y el Iztaccíhuatl.

Joseph H. L. Schlarman (1879-1951), prelado estadunidense del catolicismo, escribió el libro ‘México tierra de volcanes’; y aunque en esa obra anuncia que contiene “De Cortés a Miguel Alemán”, no es cierto. Su narrativa inicia desde el 29 de mayo del 1453 con la caída de Constantinopla por el conquistador Mohamed II, describiendo un panorama europeo en esa época. Y llega hasta 1688, al hacer la comparación de Henrry Morgan con Nuño de Guzmán. Claro, en su texto introduce referencias a personajes del siglo XX.

Hoy, en esta tierra de volcanes, tenemos la visita del presidente de EU Joe Biden, y del primer ministro del Canadá Justin Trudeau, (quienes se reunirán con nuestro presidente López) cuidándose la espalda.

Les tiene como regalo un chapito, quien independientemente de sus culpas y perdones presidenciales, tiene un puñal de traición en su dorso.

El arzobispo Eugenio Gregorio Guillow (1841-1922), agricultor, (compadre de Porfirio Díaz) quien se negó a ser cardenal, escribió al gobierno de EU: “Yo regalaré esta desgranadora al Smithsonian Institute, con tal de que pongan en la máquina un rótulo grande que diga, ESTA MÁQUINA PREMIADA CON MEDALLA DE ORO EN LA EXPOSICIÓN DE FILADELFIA, RESULTA ENTERAMENTE INÚTIL PARA MÉXICO”.

Ahora les diríamos a Canadá y a EU: Comprendan y acepten las diferencias entre México y ustedes. No se impongan mecánicamente. En forma dialéctica necesitamos consolidar la unión de estas tres grandes naciones.

Nosotros, seguiremos siendo “tierra de volcanes”, pero repudiamos, y castigaremos, a todo el que dé puñaladas por la espalda, sea quien sea.

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