Opinión| Niveles de corrupción, violencia, asesinatos, pobreza, economía y carestía, al alza

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Niveles de corrupción, violencia, asesinatos, pobreza, economía y carestía, al alza

Por: Miguel A. Rocha Valencia/Índice Político

Yo Campesino/Los datos

Ni un sólo caso de corrupción denunciado y exhibido con pruebas en la actual administración, especialmente de la familia presidencial, salvo Pío López Obrador bloqueada por su corcholata en la SCJN, cuenta con carpeta de investigación y al igual que los asuntos evidentes de abuso del poder, están impunes.

De acuerdo con el análisis de Transparencia Mexicana, el país se encuentra en la posición 124 de los 180 países evaluados. A su vez, el reporte de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, OCDE, es el peor evaluado de los 38 países que la integran en tanto que en el G20 ocupamos la posición 18 de 19, es decir, estamos peor que antes.

Por cierto, ninguno de los colaboradores de la actual administración, incluyendo los Bartlett, Sandoval, Robledo, Nahle y compadres, es tocado con el pétalo de una averiguación previa lo mismo que Rabindranath Salazar, Delfina Gómez, el mismo Santiago, Ana Guevara, Alejandro Gertz, además de quienes reparten los programas sociales y contra los cuales a nivel federal y estatal hay denuncias en la Secretaría de la Contraloría y observaciones en la Auditoría Superior de la Federación, donde precisamente Irma Eréndira Sandoval evitó presentar denuncia.

La violencia toca a la puerta de casi la mitad del territorio nacional donde el crimen organizado se apodera de estados, municipios, congresos y comunidades por la vía de las armas, bloqueos, incendios y más de 130 mil asesinatos, ante unas fuerzas armadas complacientes y policías estales o municipales diezmadas por falta de presupuesto, ejecuciones, miedo y hasta cooptadas por la delincuencia.

Tal pareciera que esa es la “estrategia” del ganso con su política de abrazos, no balazos que incluye eliminar recursos para el mejoramiento de policías estatales y municipales, dejar que México se incendie con la violencia criminal y los gobiernos locales pidan el apoyo de la Guardia Nacional o las fuerzas armadas para ser “rescatados” aunque ello implique el sacrificio de miles de mexicanos inocentes o que otros huyan de sus comunidades en busca de paz y oportunidades.

Es lo mismo con la dizque pobreza franciscana o republicana: se trata de empobrecer al país, hacer que ancianos, jóvenes, madres, campesinos y todo el que se pueda, caigan en la dependencia de las limosnas bimestrales para que “agradecidos” con el tlatoani se transformen en ese “pueblo bueno” que plataforma electoralmente a la 4T.

Por eso, en vez de disminuir el número de pobres, creció en dos millones, en tanto que los miserables alimentarios hoy son más del 54 por ciento de la población, según los datos del Inegi donde además se revela que los niveles de capacidad adquisitiva de la canasta básica, afecta al mayor número de mexicanos.

Y para lograrlo, fue necesario dinamitar la economía con una persecución feroz a empresarios y cancelación de proyectos como el NAIM que espantaron a la inversión privada, extranjera y doméstica. De tal suerte que, a pesar de la coyuntura favorable, México no crece. Según las calificadoras, al final del sexenio, si se logra alcanzar al menos dos por ciento en los próximos dos años, llegaremos un promedio de cero crecimiento.

Esto repercute desde luego en pobreza que, asociado a la inflación universal, pega en precios y por lo tanto, en el poder adquisitivo, a pesar de los esfuerzos por contener una carestía derivada por la improductividad en que cayó el campo mexicano despojado de estímulos a la comercialización y créditos blandos por cerca de 360 mil millones en cuatro años que se trocaron por limosnas clientelares y fomentaron el abandono de parcelas, especialmente de básico, de ahí el aumento a la importaciones de granos que superarán este año las 40 millones de toneladas, especialmente maíz y lo que es peor, con gorgojo como se detectó en la aduana de Nuevo Laredo.

Es decir, también importamos la inflación externa no sólo en granos básicos incluyendo aceitosos sino también en insumos como los fertilizantes especialmente la Urea y nitrogenados con incrementos de más de 100 por ciento, según nos comentó Álvaro López Ríos, líder de la Unión Nacional de Trabajadores Agrícolas.

Por ello el fallido plan antiinflacionario del mesías tropical no funciona y por ello los más de 350 mil millones para contener precio de gasolinas.

Eso explica igualmente la elevación de tasas de interés del Banxico, cuyo subgobernador, Jonathan Heath, advierte que para diciembre podrían alcanzar dos dígitos.

Esos son los datos fríos que de acuerdo con especialistas hacen ver que México no crecerá el año próximo, se encuentre en una recesión no declarada y que el sexenio de la 4T es un fracaso, claro si la idea era crecer como declaró en campaña el caudillo de Tepetitán, aunque en los hechos nos diga todo lo contrario.

Peor, si como se estima, habrá poco de donde sacar para completar los 7.5 billones del presupuesto 2023 que supera casi en casi 400 mil millones al de 2022 que fue de siete billones 88 mil millones de pesos. Y es que se atraviesa un pago de servicio de deuda mayor, crecen las pensiones y el gasto programado será el gran dilema frente al aumento en los programas sociales que le urgen al profeta cuatrotero para asegurar compra de votos.

Por cierto, en salud no son las 330 defunciones reconocidas por la SSa, sino que de acuerdo con el Inegi y su reporte de sobre fallecimientos, superan los 500 mil, pero como esos mexicanos que murieron por falta de atención y negligencia criminal no votan, no marchan ni protestan, no cuentan.

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