Rueda de Molino| Brutal agresión a párroco de Morelia evidencia a Ramírez Bedolla en su estulticia discursiva

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Brutal agresión a párroco de Morelia evidencia a Ramírez Bedolla en su estulticia discursiva

Por: Jorge Hidalgo Lugo

La agresión salvaje y por demás reprobable que sufrió el presbítero Mateo Calvillo Paz de manos de un presunto miembro del crimen organizado, puso en evidencia la fragilidad discursiva con que Alfredo Ramìrez Bedolla evade su responsabilidad, si es que se asume como “gobernador”, al intentar inducir como causante de la misma al párroco y no reprobar, al menos en la retórica oficialista, al golpeador.

A unas horas del repudio general que ha despertado la golpiza que recibió el representante del clero católico en la población de Queréndaro, a escasos 43 kilómetros de la capital michoacana, Ramírez Bedolla en una burda imitación de lo que se hace y dice en Palacio Nacional, criticó que se haya “sobredimensionado” el tema del padre Mateo Calvillo que hasta llegó “a la mañanera”, sin que a su juicio fuera un hecho tan relevante.

Y para menosprecio y desprecio que Ramírez Bedolla mostró ante lo acontecido al párroco que oficia en Morelia, fue por igual reflejado al consignar que todo obedeció a un “incidente de tránsito” y como justificación al primate que golpeó al sacerdote, salió con la embajada que se debió a que “atropelló” a la mascota del agresor y por eso su furibunda e irracional reacción.

Para infortunio del integrante de la Arquidiócesis de Morelia, lo expuesto en su mal remedo semanal de patíbulo mañanero tropicalizado al estilo cuatrote estatal, el incidente no debió adquirir tal relevancia y mucho menos se le contextualizara con la reciente ejecución de jesuitas en la Sierra Tarahumara, porque al sentir del insufrible morenista a cargo de conducir la entidad, no debemos “atropellar la imagen de Michoacán, con estas narrativas que sólo afectan, hay que ser sensatos”.

El rostro tumefacto del director de la Comisión de Evangelización en Radio y Televisión para la Arquidiócesis de Morelia nombrado por el entonces arzobispo Alberto Suárez Inda, no mereció comentario alguno del que mal gobierno Michoacán y por el contrario, pareció estar frustrado que no hubiera lesiones mayores al declarar que “se magnificó… lo mejor que se aclare pero al parecer le dieron un golpe con el puño en la nariz pero no tiene fractura”.

Lo reprobable para Ramírez Bedolla es que este incidente se haya convertido en algo mediático a nivel nacional “para espejear lo sucedido con los jesuitas, por lo que hay que ser serenos, imagínense el tema llegó a la mañanera”, lamentó.

En todo el lapso que dedicó al incidente, el morenista jamás tuvo una palabra de repruebo por lo acontecido, mucho menos para el agresor y sí en cambio pareció solazarse por este atropello como para dejar bien claro que con los narcoaliados nada, ni nadie debe meterse, so pena de ser víctimas de las balas y en caso de no ser ejecutados, del repruebo del gobierno por magnificar un ataque como el recibido por el Padre Mateo, como lo llama su feligresía.

Así las cosas, en Michoacán queda claro no se debe intentar siquiera exponer a lo opinión pública los atropellos, abusos y crímenes de todos calibres que cometan los criminales protegidos por el gobierno, porque entonces la satanización y el repruebo morenista caerá como espada de Damocles en aquellos que intenten romper la buena marcha que hasta ahora lleva esta siniestra y letal alianza conformada entre Morena y delincuencia organizada.

Para colmo de la desfachatez y poca vergüenza que pinta el escenario estatal, Ramírez Bedolla salió con su aire de suficiencia y perdona vidas –muy lejana de la imagen de sencillez y hasta humildad que tenía apenas meses atrás, antes de ser beneficiario de la tómbola morenista- para iniciar un canje de armas por cacerolas con las que su ocurrente y limitada visión, pretende sentar bases para la “pacificación” de esta ensangrentada entidad.

Con la coreografía mal montada por militares abyectos y despreciables y ante su debilidad cuando son perseguidos y humillados por los delincuentes en diversas partes de Michoacán, Ramírez Bedolla dijo triunfalista que “se va recuperando la paz” y que con este plan, pobre imitación de lo hecho años antes por su tocayo “el virrey” Alfredo Castillo emisario del intocable Enrique Peña Nieto, “se busca incidir en la baja de delitos”.

Aun cuando en la estadística se demuestra que Michoacán sigue entre los primeros estados del país que más homicidios dolosos aporta y que tan sólo en los 9 meses que lleva como (des)gobernador del Estado acumule la nada edificante cifra de más de 2 mil 100 ejecutados, Ramírez Bedolla amenazó a la población a que deponga las armas que tengan en su poder si no quieren ser objeto de una detención o la aplicación de la ley por cometer un delito federal que es sujeto de sanciones severas.

Así con el anzuelo que quien se acerque a los centros de canje podrá entregar sus armas para recibir a cambio utensilios de cocina y obsequios para el hogar, se apuesta a que en tropel, la gente corra presurosa en busca de sus rifles “hechizos”, escopetas de chispa, resorteras, pistolitas de diábolos, ligas con todo y cáscaras de naranja como parque, así como otros artefactos escupe municiones, para completar la batería de cocina que tanto anhela el ama de casa en los hogares, ya de por sí bendecidos y beneficiados por la política clientelar y electorera del bienestar.

Y como de montar farsas se pintan solos los gobiernos de Morena, no podía faltar en esta pesimamente montada, las comparsas o patiños con uniforme olivo, muy solemnes invitan a la población a participar en la campaña.

Con la aclaración por delante para no regatear méritos, que se trata de una campaña de Canje de Armas de Fuego, implementada por el Ejército Mexicano en coordinación con el Gobierno del Estado.

Anuncio con remate por demás convincente y con tufo de espectacularidad:

 “El objetivo principal es disminuir la circulación de armamento entre la población, en las ciudades y en los hogares, para prevenir que pueda ser utilizado para cometer delitos o generar actos de violencia, suicidios, lesiones etc., que ponen en peligro la estabilidad del entorno social y familiar, con consecuencias irreparables”, según lo boletinado.

Tarea altruista ésta sin duda, de desarmar a la población con el amague de peas punitivas si no las entregan, que por supuesto no incluye al crimen organizado.

Pese a que cuenta con arsenales de rifles de asalto, materiales explosivos, granadas, drones, tanquetas de fabricación casera y otros “juguetitos” más que difícilmente serán entregados así sea generosa la oferta de obtener una sartén con recubrimiento de teflón, por aquello de no correr el riesgo que se peguen los huevos al freírlos… claro cuando hay huevos de por medio.

Vale…

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