Rueda de Molino| Informe en puerta con el morbo de ver si López Obrador aumentará sus más de 67 mil mentiras

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Informe en puerta con el morbo de ver si López Obrador aumentará sus más de 67 mil mentiras

Por: Jorge Hidalgo Lugo

Pese a sus propagandistas que invirtieron miles de millones de pesos en tratar de mantener en buenos niveles de aceptación su nombre, a contra pelo de la no aprobación en los resultados de su gobierno, Andrés Manuel López Obrador llega al cuarto informe de su gestión con una creciente percepción colectiva de tener frente al país a un hombre que miente por sistema y quizás hasta por enfermedad.

Nunca antes un Presidente de México estuvo tan expuesto a ser registrado en la cantidad de falacias vertidas, como es el actual a quien incluso en la víspera de este ejercicio, le han dedicado un libro donde detallan y contabilizan más de 67 mil afirmaciones falsas, engañosas y no comprobables, que duplican las dichas por Donald Trump en su periodo de gobierno de 48 meses, lapso semejante al hoy mal evaluado huésped de Palacio Nacional.

Y aunque tratan de ocultarlo, la desesperación cunde en el círculo cercano del obradorismo, porque también como pocas veces visto en la historia reciente de México, hay un ejercicio constante para contrastar lo que afirma el titular del Ejecutivo federal, con la realidad lacerante que se vive en un país cada vez más polarizado en su población, pero lo más lamentable, en manos del narco crimen convertido en el poder tras el trono.

Ejemplo de esta enconada lucha que se libra desde el presidencialismo imperial y las voces críticas, podemos apreciarlo no sólo en los opositores que con raras excepciones, alzan la voz y refutan las mentiras obradoristas como son los casos de Lily Téllez y Ricardo Anaya, desde el bando panista, muchos periodistas también y los enconos cada vez más marcados y evidentes entre aliados y actores del mismo proyecto de nación, como se vendieron para engañar que eran la “esperanza de México”.

El pleito entre el gobernante poblano Miguel Barbosa Huerta de Morena y el diputado federal Gerardo Fernández Noroña del PT, son una muestra de la descomposición que acusa esa alianza que se considera imbatible pero que avanza a pasos agigantados a la fractura irreversible en el 2024.

Porque la presencia de Ricardo Monreal Ávila, en su calidad de líder del Senador de la República en la presentación del libro que evidencia el largo recuento de mentiras que López Obrador le ha recetados al pueblo de México, es una señal evidente de lo que en ese lado morenista está por venir o mejor dicho, la escisión a materializarse, con los saldos que dejarán tantos cadáveres y resentimientos políticos, en la ruta.

Como ha sido siempre su estilo, el dueño de Morena y quien cree serlo también del país y sus habitantes, se dio a la tarea de bombardear con sendos mensajes por las vías tradicionales de radio y televisión, como por redes sociales los que considera logros de su gestión, en el mismo tono pendenciero y retador que subraya con el eslogan “no somos iguales”, cuyos contenidos han servido por igual para demostrar por las mismas vías que hasta en eso, López Obrador miente a los mexicanos, no sólo a su feligresía.

Expuesto como está al análisis, la balanza popular comienza a poner en dificultades al que aún tiene por delante concluir sus obras faraónicas y completar la militarización de país, como parte de sus haberes si es que así se puede considerar, como también pesa ya en el ánimo colectivo la cifra monstruosa de ejecutados que contabilizaban 132 mil 398, al cierre de este despacho.

Y por no tener de dónde asirse o nada qué presumir a su favor, pese a la arrogancia del productor que le diseño el espoteo con el fondo lujoso de Palacio Nacional, para refirmar que “ahí viven” los pobres, los adultos mayores, los jóvenes, la inusitada clientela electoral de la que se cuelga para salir el sexenio mejor evaluado, López Obrador es blanco de señalamientos desde diversos flancos, obuses cargados con desmentidos y cifras que derrumban estrepitosamente la fantasía discursiva y carente de sustento.

No es el único, pero quizá sí el mejor logrado y con tiros de precisión, el mensaje del panista Ricardo Anaya donde enumera las que considera cinco peores mentiras y que le han hecho mella al ánimo triunfalista de López Obrador por lo contundente de su contenido.

En su video, abre fuego con este argumento:

«Esta semana es el cuarto informe de gobierno de López Obrador. Ahí te van sus peores cinco mentiras, y la que de plano lo dejó sin nombre».

Y cita como la primera mentira de López Obrador su expresión de que si gobernara Morena, la gasolina iba a costar diez pesos, pero hoy cuesta más de 22 pesos el litro.

En segundo lugar, alude a la frase símbolo del proyecto obradorista: «primero los pobres», y lo tunde con la lapidaria verdad que a cuatro años de distancia “ahora hay cuatro millones de mexicanos más en situación de pobreza”.

Una tercera mentira que refuta el panista en el exilio es la repetida hasta el cansancio en su época incendiaria de López Obrador cuando afirmaba que con él al frente del país, habría un crecimiento de la economía del 4%, y en la lamentable realidad que vivimos, “hoy la economía es más pequeña que cuando empezó el sexenio”.

Otra cuarta mentira, que cita Ricardo Anaya se refiere al discurso de toma de posesión donde al rendir la protesta de ley ante el Congreso de la Unión, prometió solemne “que no iba a endeudar al país, y según datos de la Secretaría de Hacienda, la deuda ha crecido en más de dos billones de pesos”.

Pero el remate contundente que tiene irritado hasta los huesos al vecino del zócalo capitalino es la que Anaya Cortés refiere como la peor de las mentiras y la sitúa en el sitio número cinco, al referirse al tema del combate a la corrupción que prometió realizar López Obrador en sus lances como principal opositor al presidencialismo reinante antes del 2018:

 “Ahí están los videos de su hermano Pío, de su hermano Martín, la casa de su hijo, las de (Manuel) Bartlett, las de Irma Eréndira”, cita socarrón.

Y como no hay primera sin segunda, se solaza al recordar las promesas de López Obrador que ofreció al pueblo de México dotarlo de un sistema de salud como Dinamarca o Canadá y resolver el problema del desabasto de medicamentos, que a la fecha prevalece en todas las instituciones públicas del sector salud.

Ésta, sentencia el ex candidato presidencial panista, es la mentira que le quitó el nombre al exhibido en sus falacias al reforzar el comentario con un fragmento del video que contiene ese lance inolvidable y que pasará a la posteridad del oprobio como todas las demás falacias:

-“No van a faltar (medicamentos)… me dejo de llamar Andrés Manuel”.

-“Pos’ te llamabas, compañero presidente. Porque el desabasto de medicinas es generalizado”… -y rubrica su contundente desmentido retando le informe ahora cómo deberá llamarlo porque Andrés Manuel ya no será posible.

Bajo este contexto lo que tiene en ansiedad morbosa a unos y otros, es saber hasta dónde alargará es cifra récord de más de 67 mil mentiras contabilizadas en las mañaneras ahora que rinda el referido cuarto informe de labores.

Si insistirá en las ya dichas o agregará al deshonroso catálogo otras de nuevo cuño, pero eso sí, bajo la firma y autoría de Andrés Manuel, el nombre que seguirá usando pese a que falte una vez más a su palabra… si es que alguna vez tuvo palabra.

Vale…

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