Antonio Ortigoza VazquezNuestras plumasOctubre 2023Silogismos

Silogismos| Cero y van dos del rector Castillo; planta otra vez al gobernador y admite acoso sexual en la UAEH

Según Octavio Castillo ya no es necesaria una mesa de diálogo con los estudiantes, ni a mediación del Ejecutivo Estatal, pues a su decir la mayoría de los estudiantes del Instituto de Ciencias ya aceptaron regresar a clases

Según Octavio Castillo ya no es necesaria una mesa de diálogo con los estudiantes, ni a mediación del Ejecutivo Estatal, pues a su decir la mayoría de los estudiantes del Instituto de Ciencias ya aceptaron regresar a clases, con el anzuelo de cero represalias e investigar acosos sexuales a las alumnas, el cancerbero del Grupo Universidad pretende desactivar el legítimo movimiento de protesta

Por: Antonio Ortigoza Vázquez

Allá por los años 50s, fue famosa la técnica discursiva del presidente Adolfo Ruiz Cortines para atrapar a políticos inconformes y refutarlos con sus propias palabras: «¡Tú lo dices, tú lo dices!»  señalaba con jarocha socarronería.

Viene al caso la remembranza con el escueto  -y un tanto descarado- comunicado emitido por la rectoría de la UAEH, tan sólo para rechazar una vez más, acudir a la mesa de diálogo, donde por cierto, ha dejado plantados dos veces, no solo a los estudiantes, sino al gobernador Julio Menchaca.

El rector Octavio Castillo, junto con sus incondicionales, ha rechazado tajantemente las reclamaciones y demandas de los estudiantes en paro, entre esas, la tolerancia ostensible a la violencia de «porros» que han llegado al acoso sexual de muchachas. Una denuncia, evidentemente, muy grave.

En el comunicado emitido por la rectoría para eludir -sacarle al bulto, pues- la reunión con estudiantes, con la presencia del gobernador Menchaca como testigo de calidad, Castillo se enreda en su propio discurso cuando dice: «…nos complace comunicarles que la casi absoluta mayoría (sic) del estudiantado… pidió regresar a clases, con educación de calidad, con la legítima demanda de atender principalmente el combate del acoso sexual, la mejora de instalaciones y las no represalias…»

Y añade Octavio Castillo, con plena convicción: «Por todo esto, ya no existe motivo, ya no existe un contexto que requiera una mesa adicional».

Además, con su característica cachaza, remata: «Sin embargo, las puertas de la rectoría están abiertas a todo el estudiantado».

(Algo recuerda aquel discurso de Gustavo Díaz Ordaz, dirigido a los huelguistas del fatídico 1968, cuando en Guadalajara dijo: «Está mi mano extendida, de ustedes depende que esa mano quede abierta o sea estrechada». Y los estudiantes, desde CU respondieron: «A esa mano hay qué hacerle la prueba de la parafina».)

La lucha, pese a defecciones

Ha sido ardua la lucha de los estudiantes de Artes. Conforme las prácticas tradicionales de la «Sosa Nostra», hay grupos de estudiantes que han cedido a las tentaciones: ofertas de dinero en efectivo, regalos, canonjías, privilegios, todo a cambio de deponer la disidencia y pasarse al poder de la Rectoría. Lamentable, pero real.

La rectoría, es obvio, apela al desgaste. Conforme pasan los días y semanas el sostenimiento de la lucha es más difícil. A las agresiones de los porros se añade la carencia de recursos para la alimentación de las guardias, el volanteo, las brigadas.

Han podido sostenerse gracias a la solidaridad de la sociedad hidalguense que les apoya, de donde surgen donativos de víveres, medicamentos, cobijas, lámparas.

Pero cada día la situación se agrava, no obstante lo cual, ellos manifiestan su voluntad inquebrantable de no dar un paso atrás contra «La Sosa Nostra». Mientras tanto, Castillo, ha creado una fractura… expuesta, por ellos mismos.

@ortigoza2010

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