La pensión para adultos mayores y el abuso electoral

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La pensión para adultos mayores y el abuso electoral

El no poder sobrevivir sin ese beneficio

Por: Luz María Sánchez S.*

¿Cómo…? ¡Ya no me alcanzó…! Quítele más cosas señorita ¿Y ahora qué hago? ¿Dejo todo? Fue la expresión angustiada de una señora de más de 75 años, a quién le temblaba la barbilla; apretaba su chal y se apoyaba en su bastón, mientras no daba crédito a lo que estaba pasando al llegar a la caja de una tienda departamental, en donde le dijeron que su tarjeta Bienestar había sido rechazada por falta de fondos.

Fue una escena triste. La cajera trato de calmarla y explicarle, pero no por ello, le entregó la mercancía. Ahorita vengo, –le dijo la anciana-, voy a ver si consigo dinero, pero le aparto mis cosas. Huevo, aceite, leche, detergente, arroz, cereales y pastelillos, era su preciada canasta básica.

La Pensión para Adultos Mayores de 68 años (y de 65 para quienes viven en comunidades indígenas), que asciende bimestralmente a $ 3,850 pesos, aunque no es nada despreciable, tampoco es inagotable, pues cada fin de bimestre su economía se desmorona por el incremento constante de precios de la canasta básica, una realidad que no se reconoce en el discurso oficial.

Tras la más reciente reforma al artículo cuarto constitucional, que establece que “Las personas mayores de sesenta y ocho años tienen derecho a recibir por parte del Estado una pensión no contributiva en los términos que fije la Ley…”, la vida de más de 10 millones de adultos mayores cambió para mejorar relativamente su situación económica; sin embargo, es un apoyo que para muchos es insuficiente debido a los gastos adicionales que tienen que hacer por su condición física o de salud.

 “A mí me hace muy feliz saber que tengo un dinerito para comprar mi despensa”, dice otra beneficiaría de la pensión, pero aclara que ahora cambió el sistema y ya no arroja el saldo después de cada compra, por lo que “no se puede saber cuánto nos queda y vamos a ciegas a comprar con el riesgo de que ya no nos alcance. Aun así, no nos quejamos, porque gracias a este apoyo tenemos para comer y aunque no estemos de acuerdo le damos gracias al gobierno”.

Crear la falsa expectativa de que el dinero fluirá de manera ágil y sin esfuerzos es la panacea de este gobierno, que deja en el ánimo colectivo que este beneficio del que gozan tanto adultos mayores, como jóvenes y personas con discapacidad en condición de extrema pobreza, se debe fundamentalmente a la buena voluntad del Presidente y que de una u otra forma, tendrán que pagar este regalo con votos. Claro “carrito lleno, corazón contento”, pero ello tiene un costo de lealtades a la hora de votar.

En otras conversaciones más animadas entre personas de la tercera edad, se escucha en la calle, en el transporte público y en los tianguis que ya viene la pensión adelantada de dos bimestres por $7,700 pesos. ¡Qué alivio!, aseguran mujeres y hombres que esperan con ansia que caiga este dinero en sus tarjetas, aunque están conscientes que tendrán que hacer sus economías, si no quieren angustiarse al terminar el bimestre o cuando ya no haya más.

La mayoría de los beneficiarios no entiende exactamente qué significa la veda electoral, que les permitirá recibir esta doble pensión. Lo cierto, es que pasan la voz entre sus conocidos, para que tengan lista su credencial de elector y puedan acudir a las urnas, el próximo 10 de abril. Así se escucha: Sí claro, ya sabemos, para que se quede el señor Presidente.

     Una pensión muy justa para aquellos qué trabajaron toda su vida o bien que aportaron algo a este país, se ha convertido en un valioso instrumento electoral para el gobierno, ya que le garantizará más de 10 millones de votos al Presidente otorgándole, en una boleta, su confianza para su ratificación y popularidad.        

Aunado a ello, se prepara también la logística para informar a los beneficiaros de esta pensión, así como de las demás becas Bienestar que los recursos se depositarán por adelantado, debido a que habrá elecciones el próximo el 5 de junio, en donde más de 6 millones de mexicanos elegirán a sus gobernadores y representantes locales en Aguascalientes, Durango, Hidalgo, Oaxaca, Quintana Roo y Tamaulipas.

A casi 15 años de distancia, en sus andanzas como candidato en 2006, el ahora Presidente de la República decía a sus seguidores en los mítines, que, si les ofrecían despensas, materia prima para el campo o bien otros beneficios en especie, los tomaran, pero eso no les obligaba a votar, ni por el PRI, ni por el PAN y, de ahí surgió su popular frase “les dan frijol con gorgojo”.

Actualmente, la entrega de esta pensión, elevada a rango constitucional es un derecho que, por ningún motivo, deberá condicionar a los beneficiarios para que acudan o no a las urnas y en qué sentido será su voto. Un ejercicio ciudadano qué si bien debe cumplirse en conciencia, no es obligación para pagar lealtades a quien diariamente promueve, desde su propia visión, ser el único benefactor, enarbolando el principio de “Primero los pobres”.

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