Opinión| Triunfo democrático ciudadano y la derrota de AMLO

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Triunfo democrático ciudadano y la derrota de AMLO

Por: José María Carmona

La marcha por la democracia del pasado 13 de noviembre bajo el lema: “el INE no se toca”, fue un triunfo democrático de la sociedad civil; miles de ciudadanos como ya se sabe salieron a manifestar  su descontento contra el régimen autoritario de López Obrador, sin duda alguna es este hecho de la movilización de la sociedad civil es un parte aguas en la historia democrática reciente del país.

Esta manifestación de la sociedad civil es un duro golpe en el rostro de López Obrador y con ello también es la derrota de la imposición de su propuesta antidemocrática de reforma política electoral.

La ciudadanía que salió por varias decenas de miles a las calles y que se sintió  empoderada, demostraron que el método de la movilización rompe con los canales institucionales de la política mexicana, los mismos son los partidos políticos, el sistema de partido y el régimen parlamentario que quedaron contra la pared, en especial los partidos políticos de la “derecha” incluyendo a Morena.

Es un triunfo democrático del pueblo de México, de una “supuesta minoría” según la versión oficial de la 4T y un golpe de muerte al corazón de la reconstrucción del  régimen político autoritario que representa el gobierno de López Obrador.

Queda demostrado que existen otras alternativas para defender la democracia y en contra del abuso del poder presidencial que consiste en el método de la movilización pacífica hasta que el gobierno de la 4T lo permita.

La jornada por la democracia del 13 de noviembre, como se ha dicho en este espacio, es  el repudio a toda una política no solo antidemocrática, sino también contra la militarización  del país, contra la violencia, la carestía de la vida, la crisis económica, el empobrecimiento  de amplias capas sociales,  en especial  de la clase media que en el 2018 votó  por el proyecto de AMLO.

También  se afirmó que la marcha en sí misma abre un proceso de revolución democrática o por lo menos en el país se  incuba el mismo, es decir hoy tan solo es un embrión en gestación, que se puede desarrollar  rápidamente de continuar las movilizaciones ciudadanas  y se agreguen más demandas económicas, democráticas  y sociales.

Por su contenido social, este hecho  y político puede ir más allá  de una demanda de carácter democrático como fue: “el INE no se toca”.

Esta posibilidad  tiene nerviosas a las cúpulas empresariales  y no es casual que al día siguiente  que López Obrador  reconoció implícitamente su derrota al anunciar  su Plan “B” de reforma electoral, uno de los hombres más ricos del mundo, Carlos Slim  visitó  palacio nacional para apoyar al golpeado López Obrador  y que las cúpulas empresariales del país se entrevistaron con Ricardo Monreal  presidente de la Junta de Coordinación Política del Senado de la República para manifestarle su preocupación por la situación política a consecuencia  de la reforma política electoral.

También el gobierno estadounidense a través del vocero del Departamento de Estado, manifestó su preocupación por la situación política de México y consideró al INE como el pilar de la democracia mexicana, y es que  para los intereses de los Estados Unidos, la estabilidad política del país es un asunto de seguridad nacional.

Por otra parte, analistas y periodistas oficiales o no han reducido la coyuntura, al debate  sobre la derrotada iniciativa de reforma política electoral de López Obrador, esta versión tiene el propósito de influir en la opinión pública para que el asunto se canalice por la vía institucional y mediante la negociación política que como es obvio también tiene los  propósitos de desmovilizar el descontento o inconformidad  de la población contra el gobierno de la 4T.

Por su parte López Obrador realizará el próximo domingo 27 de noviembre una marcha bajo el pretexto del cuarto año de gobierno y también pretende movilizar a miles de ciudadanos o su base social, es probable que también convoque al mando militar-el cual está  desprestigiado ante los ojos ciudadanos por la represión y violaciones a los derechos humanos de manera sistemática-   y que una parte de los soldados vestidos de civiles también participen en esa marcha; por lo tanto la correlación de fuerzas entre el gobierno autoritario de López Obrador  y los ciudadanos opositores se medirán  en las calles.

Pero entre más débil  es el gobierno de López Obrador, más se apoya en las cúpulas militares y en parte de las cúpulas empresariales que por lo menos ya mandaron el mensaje que su gobierno tiene que negociar con la oposición ciudadana todos los asuntos  públicos, pero AMLO primero quiere demostrar su fuerza política, es más todos los calificativos que ha lanzado contra la sociedad civil movilizada, con un lenguaje vulgar y ofensivo es muestra de su crisis gubernamental.

Todavía faltan muchas jornadas ciudadanas por la democracia y con un contenido antigubernamental, pero es necesario que las organizaciones de la sociedad civil-sindicatos democráticos y organizaciones sociales- impulsen un proceso de organización y también la elaboración de un programa de lucha, que tome cuerpo en una coordinación nacional o un frente de manera independiente de los partidos políticos hoy también golpeados por el repudio ciudadano.

Hasta ahora, la movilización por la democracia ha logrado una primera historia pero la lucha no ha terminado y se deben de tomar conciencia de que sólo con ésta  se puede lograr nuevas conquistas democráticas, sociales y económicas.      

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