Periodismo de Loret

Marco Antonio Aguilar Cortés Nuestras plumas

AMLO quiere destruirlo

Por: Marco Antonio Aguilar Cortés

Carlos Loret de Mola ha ejercido el periodismo crítico con excelencia durante el actual sexenio presidencial.

El presidente Andrés Manuel López Obrador ha resultado un ejecutivo federal inepto, enredoso y camorrista.

De los tres poderes del gobierno federal, Amlo, con su autoritarismo centralizador, ha acaparado dos poderes y medio; pero con lo mejor del “cuarto poder” (la prensa) no ha podido.

Si el legislativo y el judicial no le ponen límites al déspota que todo lo retuerce, a los periodistas y a los medios de comunicación les corresponde denunciar y acotar las barbaridades del poderoso.

La fuerza de López Obrador es excesiva.

Políticamente es el presidente de los Estados Unidos Mexicanos. Económicamente nos cuesta Amlo a los contribuyentes más de 150 millones de pesos al año, y ejerce el presupuesto anual de la nación: superior a los 7 billones de pesos. Militarmente tiene a sus órdenes a todas las fuerzas armadas del país; y ha comprado, en grado de corrupción, la ciega voluntad de millones de mexicanos, quienes por necesidad aceptan dadivas para su consumo (becas, pensiones, auxilios), montos sustraídos del erario.

Andrés Manuel ha comprado a periodistas deshonestos y a medios que se venden al mejor postor.

Pero no ha podido doblegar ni a periodistas ni a medios honorables que ejercen su derecho de expresión, responsable y analíticamente, frente a la severa realidad que se vive, y se sufre, en México.

Que pena que en los propios archivos de PEMEX, documentos públicos exhibidos por su director, se observe que esa empresa paraestatal otorgó a Baker Hughes cuatro convenios de ampliación que modifican y multiplican por cinco la cifra máxima establecida originalmente en un contrato firmado en 2018; al mismo tiempo que vivía, en una mansión propiedad de esta misma compañía extranjera, el hijo mayor del presidente mexicano, el junior de la 4T José Ramón López Beltrán.

Eso lo informó a detalle Carlos Loret de Mola, irritando al presidente, a grado tal, que quedó enervado el mandatario.

Era de esperarse que Amlo negara, y probara, que su hijo nunca vivió en esa mansión de Huston, o que dicha mansión no era de la empresa extranjera que goza de contratos en Petróleos Mexicanos; pero no lo hizo así.

El presidente ordenó a PEMEX que mostrara documentos; y, ¡oh!, sorpresa, que en ellos se confirma lo dicho por Loret.

López Obrador afirmó que al parecer la esposa de su hijo tenía muchos recursos; exhibiendo a su hijo como un mantenido.

Andrés Manuel aseveró que hay padres que dañan a sus hijos. Lo dijo para contorsionar y confundir, ante una corrupción de su propia familia.

El presidente se puso a injuriar, amenazar y difamar, a Loret, sin aportar ninguna prueba. El crítico periodista sí exhibió pruebas de sus decires.

El titular del ejecutivo federal aseguró que Loret gana poco más de 35 millones de pesos anuales, mientras el presidente gana poco más de 2 millones, mintiendo como siempre.

Aumentó los ingresos de Loret; ocultó los ingresos del presidente.

Nuestro autócrata juzgó sumarísimamente al periodista, y en tiempos donde los comunicadores son asesinados, le colocó los círculos concéntricos del tiro al blanco.

Con su odio desbordado, el presidente pausó las relaciones con España, pues agrandó su rabia la incómoda visita de John Kerry, quien vino a subrayar la política de EU en medio ambiente, energéticos y tratado de libre comercio.

Un López Obrador iracundo no se atrevió a pausar las relaciones con EU, y las pausó con España.

Sus descabelladas ocurrencias lo llevaron, en sus inicios presidenciales, a proponer la desaparición de las secretarías de la Defensa Nacional y de Marina.

Esos mismos caprichos lo condujeron a dar un giro de 180 grados, y militarizó a México.

Amlo es capaz de militarizar a la Secretaría de Relaciones Exteriores, y pausar, para los años que le quedan de ejercicio, los vínculos diplomáticos con todas las naciones del mundo.

Para llamar la atención es capaz de vengarse de los periodistas mexicanos que no le obedecen ciegamente; o, ¿no crees, estimado lector, que el presidente López Obrador quisiera militarizar a los medios de comunicación y a todos los periodistas mexicanos?

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