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Los muertos que no lo son, como excusa estúpida de un Estado fallido

Jorge Hidalgo Lugo

Pareciera como que al tirano de la vida nacional le llegó el momento para cosechar lo sembrado. Algunos le llamarían el karma o una suerte de venganza divina.

Lo cierto es que Andrés Manuel López Obrador recibe hoy lo plantado y sin tregua de por medio, mantiene la ruta del declive provocado por el escándalo de la Casa Gris y ahora, se le suman a la recolecta, los destrozos, el baño de sangre que deja el crimen organizado por todo el territorio nacional, sin discursiva oficial que logre acallar los justos reclamos de afectados y población en general.

Incapaz de someter a la opinión pública con los embates dirigidos a actores visibles a quienes califica de “golpistas” o “mercenarios”, el que se sintió imbatible y alardeó tener sometida a la oposición que hoy es un remedo patético de lo que hasta hace unos años fueran como partidos políticos combativos, el opresor en desplome sólo atina a tirar tarascadas por aquí y por allá, sin presa a encontrar que le quite de encima las críticas y señalamientos que su errático mandato le han ganado a pulso.

Los excesos de poder en que incurrieron familiares cercanos y colaboradores consentidos, abrió un enorme boquete a la línea de flotación al Titanic del Bienestar en que había venido transitando y hoy naufraga grave e irremediablemente con el escándalo de la Casa Gris, tema que no pudo o supo nunca, cómo enfrentar y parece ser, el control de daños sólo alcanzó para señalar con índice de fuego a los medios que evidenciaron la lujosa vida que se da el Junior de la 4T.

Y cuando pensó que con la cobarde invasión rusa a Ucrania, vendría un remanso de paz en el maltrecho escenario mediático que lo tiene contra la pared, se presentó el fusilamiento desalmado que tuvo como escenario, el otrora pacífico y hospitalario poblado de San José de Gracia, en Michoacán.

Masacre que sólo pudo ser aceptada ante la contundencia de las imágenes captadas a través de un video anónimo que comenzó a circular en redes sociales y obligó a salir del estado de confort en que se hallaban las autoridades gozando de su bien ganado descanso dominical.

Con muchas horas de retraso para fijar una posición oficial, en el patíbulo mañanero la fulgurante estrella circense sólo atinó a balbucear un fingido “ojalá no sea cierto”, pese a la contundencia de las imágenes que para ese momento ya daban vuelta al mundo, con todo y el dantesco aporte de los bombardeos en Ucrania y los daños que van dejando en civiles desarmados.

Al que está muy distante de vivir en la austeridad que es eje discursivo de su mal gobierno, se le olvidó mencionar en ese y momentos y posteriores que él mismo alardeó semanas atrás en Morelia, que se iba a combatir a los criminales en “buena lid” y con su descerebrada estrategia de “abrazos y no balazos”, reforzada con la entrega de dádivas a jóvenes para que no sean captados por los cárteles que andan sueltos por todos los rincones de Michoacán y del país, la solución estaba ahí, al alcance de la mano.

De la negación imbécil porque “no hay cuerpos, ni evidencias que demuestren sea cierto” con que pretendió en principio dar paso a una versión macabra de que fuera un montaje como los que ingeniosamente desarrolla su protegido Epigmenio Ibarra, debió pasar a los deslindes posteriores no menos estúpidos e insustanciales, como que se trató de un “enfrentamiento” y hasta ser secundado por su Gerente en Michoacán, de que los muertos aún no encontrados, vienen de otra entidad.

Como si fuera un torneo de quién dice más sandeces en menos tiempo o una burda copia de “cien michoacanos dijieron” versión 4T, la inteligencia en el cuarto de guerra o quienes son encargados del control de daños, sólo atinaban a encasillar el discurso que sí hubo muertos pero que no hay cuerpos.

Y que si hubo sangre, pero la lavaron antes que llegaran los investigadores. Además que fue enfrentamiento entre grupos rivales, aunque sólo se vean disparos de un solo lado.

Que no fue fusilamiento, cuando se aprecia un grupo de personas con las manos en la nuca y recargados en un paredón del que sale humareda una vez descargadas las armas de alto poder.

En el paroxismo de ocultar lo inocultable, inundaron con boletines y material para medios, mal redactados y peor presentados, que centenas de militares, policías y elementos de la Guardia Nacional, hoy patrullan Marcos Catellanos, pero son incapaces de averiguar qué fue lo sucedido y quieren que aceptemos que en ese lugar de la matanza, como por arte de magia, “nadie sabe, nadie supo” quiénes eran y a dónde se llevaron a los ejecutados.

Los sabuesos de la ley exhibidos en su exacta y pobre dimensión harán eso sí todo lo posible por convencer a las focas aplaudidoras y prensa croquetera, que se trató de un video juego o el rodaje de una serie que saldrá próximamente en Netflix.

Y hasta que fueron extraterrestres pagados por los conservadores para desacreditar al presidencialismo imperial que ya no siente lo duro sino lo tupido.

Valdría la pena recordar en esta situación indignante, que días atrás hubo un video mensaje difundido en las redes sociales desestimado y hasta ignorado, donde presuntamente líderes del cártel criminal autor del desastre en San José de Gracia, amaga al Gerente de Palacio Nacional en Michoacán donde lo acusa de incumplir acuerdos, olvidarse de pactos establecidos y sólo ayudar a los del bando enemigo.

También sería bueno que se diera un rápido vistazo a lo que acontece en estos días en entidades como Michoacán, Colima, Veracruz, Tlaxcala, Zacatecas, Sonora, Baja California y Sinaloa, donde la disputa entre grupos criminales han sembrado terror y bañado de sangre a sus pobladores, sin que haya tampoco una acción contundente de Estados y Federación por regresar la tranquilidad perdida a sus gobernados.

Y si se dan cuenta que todos son gobernados por Morena no crean que hablamos de una mera coincidencia, sino de una lamentable, triste y patética realidad.

Pero como en los buenos circos y espectáculos de vodevil, sólo resta decir que el show debe continuar y los muertos por balazos quedarán esperando los abrazos promovidos por una mente torpe e irresponsable, a la que sus mascotas le van a seguir aplaudiendo las desgracias como la de San José, en Michoacán.

Vale…

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