Opinión| Excesos de Adán Augusto López Hernández

Plumas invitadas

Excesos de Adán Augusto López Hernández

Por: Eduardo Ibarra Aguirre

En plena antesala de la sin precedente jornada ciudadana por la revocación del mandato del presidente Andrés Manuel, dos de sus más importantes colaboradores, el secretario de Gobernación y el comandante de la Guardia Nacional, cometieron a la luz del día y frente a los medios convencionales y alternativos, errores políticos serios, pero a la vez elementales e innecesarios que contribuyen a enrarecer el “polarizado” ambiente político y fortalecer a la muy contradictoria y endeble oposición movilizada y que Helio Flores resumió así: “Te odio pero no te vayas” (El Universal, 5-IV-22).

Adán Augusto López y Luis Rodríguez Bucio acudieron a Hermosillo, Sonora, oficialmente para atender tareas de seguridad con el gobernador Alfonso Durazo, al decir de López Obrador en la mañanera del lunes 3, y figuraron como asistentes al muy asistido mitin en apoyo a su jefe institucional y la votación del 10 de abril. Pero no tanto como la marcha de Xalapa, que congregó a más de 30 000 veracruzanos. Votación de la que participaré porque termine su mandato el tabasqueño de Macuspana, por dos razones, sufragué para que fuera presidente de México y por primera vez desde 1970 gana el candidato por mí votado y porque estoy satisfecho con los resultados principales, con otros no tanto.

Fue la incisiva colega Dalia Tovar la que obligó a AMLO a entrarle al tema, previo ejercicio acostumbrado de criticar al Instituto Nacional Electoral –“Mi INE nos une!”, dice el eslogan repetido hasta la náusea– y en particular al poco imparcial dueto de Lorenzo Córdova y Ciro Murayama (más beligerante aún) y quienes sin recato, favorecen a las oposiciones partidistas al no darse por enterados de la campaña del priista gobernador Miguel Riquelme, para que sus gobernados no acudan a votar. Por cierto, a la prensa de Coahuila la tiene en un puño con base a aceitarla económicamente.

La primera impresión que dejó Obrador es que no estaba enterado de las andanzas de sus dos colaboradores y que viajaron en un avión de la Guardia Nacional. Por ello aseguró que López Hernández va a los estados a trabajar por la transformación del país, no para promover la consulta de revocación de mandato, pues “está ayudándome en la transformación, no es precandidato a la Presidencia”.

Pero Dalila volvió a la carga pese a los intentos de AMLO por apartarse del incómodo tema y se vio precisado a asegurar lo obligado legalmente, los aviones de la Fuerza Aérea y de la Guardia Nacional no deben ser utilizados para esos fines.

Finalmente surgió el planteamiento inequívoco que tardó en pronunciar: “Y si fuese como tú planteas, lo tiene, ahora sí que regresando a la norma, lo tiene que resolver una autoridad”. Por supuesto y seguramente la decisión de la Suprema Corte, del lunes 5, para que los funcionarios puedan promover la revocación del mandato es ajena a la utilización de bienes y recursos públicos.

Con el 67% de los ciudadanos que votarán porque López Obrador se quede en Palacio Nacional, mientras que el 33% prefiere revocarle el mandato por pérdida de confianza, de acuerdo con la encuesta nacional telefónica realizada en marzo y los primeros días de abril por el periódico El Financiero, sumamente crítico del oficialismo, no se observa por ningún lado la justificación, así sea muy poco ética, de los serios errores políticos del secretario Adán Augusto y el comandante Luis que los condujo a quedar mal con todos.

Pero qué necesidad, diría el clásico de Ciudad Juárez.

Acuse de recibo

AMLO “se encuentra desesperado porque la ciudadanía no acudirá a votar el 10 de abril”, jura Marko Cortés, otrora amo y señor de los moches en la Cámara de Diputados. El domingo se medirá la “desesperación”… Remembranza de Elba Pérez Villalba: “De mi paso por Ucrania, en una ruta de la amistad, en donde nos recibían con el pan y sal, ahora tengo demasiados recuerdos; entre ellos la Ciudad de Donetsk que me gustó, sus calles muy limpias, con mucho verdor y flores. En Poltava, el monumento que conmemora el triunfo de la batalla de julio de 1709 entre Rusia y Suecia, venciendo la primera; por ello ya no pudieron avanzar más los suecos. Los ríos y las tierras cosacas con la sombra de Tarás Bulba, el personaje central de la novela de Nikolái Gógol. Krivoi Rog, la ciudad en donde vive (¿?) mi compañera de vivienda en la Universidad Lomonósov, Sasha, nacida en Kazajstán, hija de búlgaros y residente con sus padres y hermanos en dicha ciudad; y hoy me entero que es la ciudad en donde nació Volodia, el presidente de Ucrania. Taras Shevchenko, el poeta nacional ucraniano, quien también fue pintor, hijo de siervos; crítico del zarismo, perseguido y prisionero político. Se menciona mucho en las noticias a Mariúpol, la que me lleva por su cercanía geográfica a la ciudad rusa de Rostov del Don, en donde viví un año. El Don apacible, de Mijaíl Shólojov. Y así mis recuerdos, que son muchos, se agolpan entre Rusia y Ucrania. ¡Es la nostalgia!”

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