La quinta ola; verano trae variantes de Ómicron

Investigaciones

La quinta ola; verano trae variantes de Ómicron

Por: Rosalinda Cabrera Cruz

Es un hecho comprobado que ni siquiera la vacunación obligatoria iba a poder detener la quinta ola del COVID-19. Para este verano, varios miles de personas más habrán enfermado o muerto a causa de la tan temida enfermedad. Pero si nada cambia, a la quinta ola le seguirán la sexta y la séptima, hasta que la enfermedad sea endémica. Hasta ahora, solo con las vacunas (y los refuerzos una y otra vez, como la aplicación de la tan esperada cuarta dosis para muchos) se podrán romper estas olas.

Visitar las unidades de cuidados intensivos o áreas COVID en los hospitales para tener una idea de la situación durante los embates anteriores de la enfermedad era desesperante, por el sufrimiento que atravesaban tanto enfermos como familiares y personal médico, pero en un arranque de optimismo de las autoridades sanitarias correspondientes, se bajó la guardia y se supuso que esas escenas habían quedado atrás; incluso desde los diferentes Congresos estatales en México ya se recomendaba dejar a un lado el uso del cubrebocas.

Sin embargo, frente al periodo vacacional de verano, las cifras de enfermos y muertos va en aumento. Algunos especialistas anticipan que habrá tantos decesos que nuevamente se enlutarán muchos hogares. No serán pocos los seres queridos que desaparecerán, porque sus vidas (hasta hace poco intactas) y las de sus familias serán destrozadas por alguna de las variantes del COVID-19.

Algunos habrán muerto por haber elegido no vacunarse contra el SARS-CoV-2, tenían dudas y pensaban que la vacuna también podía ser perjudicial, porque no querían ceder a la presión para vacunarse. En cualquier caso, pensaron que la infección no sería tan grave.

Pero otros fallecerán por malas planeaciones para atender la contingencia por parte de sus autoridades, por haber subestimado el poder de las mutaciones de la enfermedad que ahora tiene un nuevo miembro y sus variantes: la Ómicron, o simplemente porque los intereses económicos o de reactivación social o política pesaron más en el ánimo de los gobernantes que la salud de sus gobernados.

Enfermedad que no cede

De acuerdo con los datos de los promedios de siete días en las instituciones de salud del país, durante esta semana México registró casi 30 mil contagios y cerca de 50 defunciones. En el informe técnico de la secretaría de Salud, al corte de este jueves 30 de junio, el país acumula 5 millones 986 mil 917 casos positivos y 325 mil 638 defunciones por COVID-19.

El reporte detalla que se tienen detectados 117 mil 847 casos activos, mismos que se encuentran de manera predominante en las siguientes entidades: Ciudad de México, Baja California Sur, Quintana Roo, Sinaloa, Yucatán, Colima, Nuevo León, San Luis Potosí, Querétaro y Campeche. El reporte para Michoacán es de 500 casos, ubicando al estado entre los de incidencia más baja, pero frente a un periodo vacacional que siempre es muy activo por la visita de turistas tanto nacionales como extranjeros.

Entre el lunes y martes de esta semana, México reportó un aumento de más de 13 mil casos activos, pasando de 104 mil a 117 mil en tan solo 24 horas, lo que hizo que encendieran los focos rojos. En las últimas cinco semanas, la mayor parte de los casos están presentes en los grupos de 18 a 29 años, seguido del grupo de 30 a 39 años y 40 a 49 años.

En esta ocasión, se han observado rebrotes en poblaciones con índices de vacunación más altos, así que no debe descartarse en absoluto la posibilidad de que vuelva a detonarse una quinta ola, lo que incluso se ha admitido oficialmente por las autoridades de salud federales.

Los datos más recientes de vacunación en México señalan que apenas 49 por ciento de la población total se encuentra inmunizada con esquema completo, mientras que otro 9.5 por ciento tiene al menos una dosis. Es decir, hay un 41.5 por ciento de la población a la que no se la aplicado ni una sola dosis, lo que podría disminuir al iniciarse ya la vacunación en la población infantil.

Aproximadamente 33 por ciento de la población total corresponde a menores de 18 años, lo que quiere decir que cerca de 16 por ciento de la población son adultos que no tienen su esquema de vacunación completo, es decir, cerca de 20 millones de personas.

Quienes dirigen los destinos del país quisieran pensar que México es diferente y que aquí no se tendrá una quinta ola, pero la realidad es que las posibilidades de que se presente son lamentablemente muy elevadas.

Con ustedes, la mutante Ómicron

Esta nueva versión del coronavirus, identificada por primera vez en Botsuana y Sudáfrica, despertó en diciembre de 2021 la preocupación de científicos y funcionarios de salud pública debido a un número inusualmente elevado de mutaciones que tienen el potencial de hacer que el virus sea más transmisible y menos susceptible a las vacunas existentes.

La Organización Mundial de la Salud la ha descrito como “variante preocupante” y recientemente advirtió que los riesgos globales que plantea son “muy elevados”, a pesar de lo que los funcionarios describieron como una vorágine de incertidumbres.

La quinta ola, sobre todo de la variante ómicron, ha demostrado ser altamente contagiosa y con síntomas variables, por lo que pasa algún tiempo antes de que una familia sé dé cuenta que la enfermedad está en casa, aunque con efectos más leves que con variantes anteriores.

En el país, como ya ocurrió en las olas previas, las autoridades de Salud se resisten en admitir de manera oficial que llegó la quinta ola de contagios, pese a que el incremento de casos coincide con el ingreso de los nuevos linajes de ómicron: las variantes BA.4 y BA.5, causantes de infecciones masivas en China, Sudáfrica y Estados Unidos.

Y aunque a nivel nacional la ocupación de camas generales y con ventilador se mantiene entre un 6 y 2 por ciento, respectivamente, personas entrevistadas sin seguridad social dicen que prefieren quedarse en casa, pues no saben a dónde a acudir.

¿Por qué la gente se vuelve a enfermar?

Aunque sin admitirlo de manera oficial, México cumplió 10 semanas continuas de incremento de contagios, en la versión del subsecretario de Salud, Hugo López Gatell durante una de las conferencias mañaneras.

Desde Palacio Nacional, el funcionario informó que las hospitalizaciones por coronavirus aumentaron de cuatro a seis por ciento en camas generales y de uno a dos por ciento en camas con ventilador.

Cauteloso, explicó que si bien no hay un aumento considerable en el número de muertes, sí se elevaron los decesos en un promedio de cinco a siete diarios, lo que atribuyó a la aparición de las nuevas sub variantes.

“Hay noticias que no son agradables, pero también hay alentadoras, pues lo que vemos es el comportamiento de la variante ómicron, principalmente de las variantes BA.4 y BA.5, por lo que se espera una enfermedad mayormente leve”, sostuvo (aunque el número de muertos empieza a crecer nuevamente).

Según el funcionario, las personas infectadas presentan síntomas parecidos a los de un catarro común, característicos de ómicron, con menor probabilidad de daño a los pulmones y “es por esta razón que durante esta ola, a comparación de la cuarta, se ha reportado un lento crecimiento de la epidemia, ya que la inmunidad de la población, adquirida a través del contagio o de las vacunas, ha dado resultados”, concluyó.

El nuevo sublinaje de ómicron muestra la capacidad de evadir los anticuerpos de infecciones y vacunas anteriores. Las muestras de sangre de personas que habían sido infectadas con la variante ómicron original vieron una caída de casi ocho veces en la producción de anticuerpos neutralizantes cuando se analizaron contra los sublinajes BA.4 y BA.5.

Sin embargo, las vacunas son efectivas contra las nuevas subvariantes de ómicron que han impulsado el aumento de casos y los síntomas de la nueva cepa son muy similares a los de la variante “sigilosa” o BA.2: tos, congestión nasal y fatiga durante más o menos cuatro días.

¿Y las vacunas?

La esperanza para frenar la quinta ola en estos momentos se finca en que las vacunas proporcionen cierta protección contra la variante, porque no solo estimulan los anticuerpos, sino también otras células inmunitarias que atacan a las células infectadas por el virus. Las mutaciones de la proteína de la espícula no atenúan esa respuesta, que la mayoría de los expertos consideran decisiva para prevenir la enfermedad grave y la muerte.

Con el argumento de que es posible que la inmunidad disminuya a partir de los seis meses después de la vacunación, algunos expertos en salud continúan promoviendo las vacunas de refuerzo para aumentar los niveles de anticuerpos, algo que parece ya fue aceptado por las autoridades sanitarias en México.

Moderna, Pfizer-BioNTech y Johnson & Johnson, fabricantes de las vacunas aprobadas para su uso en Estados Unidos, y AstraZeneca, de uso generalizado en Europa, dijeron que están estudiando las sub variantes de Ómicron y expresaron su confianza en la capacidad que tienen para adaptar sus fórmulas a estas variantes.

Al igual que la variante delta, que se identificó por primera vez en la India, el surgimiento de otra variante preocupante en el mundo en desarrollo apunta a un problema más fundamental al que se enfrenta la comunidad mundial tras más de dos años de pandemia.

El acaparamiento de vacunas por parte de los países ricos, mientras las naciones más pobres batallan para obtenerlas, representa más oportunidades para que el SARS CoV-2 se reproduzca y mute entre la población no vacunada. A mayores mutaciones, mayores posibilidades de que el virus se vuelva más infeccioso, inmunorresistente o letal.

Como lo demostró la veloz propagación de la variante delta y ahora de las variantes de ómicron, es poco probable que una variante nueva y peligrosa permanezca en un mismo lugar durante mucho tiempo, pero los riesgos van más allá de la salud pública. La devastación económica resultante de una variante nueva puede afectar a los países ricos casi con la misma intensidad que a los países del mundo en desarrollo.

La quinta ola, cuestionada pero aceptada

En este nuevo embate del tan llevado y traído coronavirus, existe una probabilidad entre 3 y 4 veces mayor de dar positivo cuando se presenta al menos un síntoma, dicen especialistas, por lo que el país debe tener cuidado por la alta tasa de diabetes y la contaminación atmosférica existentes.

Durante conferencia de prensa a distancia ofrecida por la Universidad Nacional Autónoma de México, a la que llamaron ¿Hacia dónde vamos con la quinta ola de contagios?, el titular del Programa Universitario de Investigación en Salud (PUIS), Samuel Ponce de León Rosales, explicó que en esta etapa hay menos mortalidad y hospitalizaciones; sin embargo, se mantienen algunos riesgos asociados con la alta tasa de diabetes presente en el país y con la contaminación atmosférica, especialmente en urbes como la Ciudad de México, donde se concentra el mayor número de casos.

Puso de manifiesto que en México se vive una fase acelerada del crecimiento de la quinta ola, y seguramente en este momento todos tienen conocidos que se han infectado a pesar de la vacunación. Ante lo anterior, pidió a las personas ser prevenidas, ya que resaltó que en el país hay situaciones complicadas, como la alta prevalencia de diabetes.

A su vez, la profesora de la facultad de Medicina y coordinadora de las clínicas de Diagnóstico para el Coronavirus, Yolanda López Vidal, detalló que de los pacientes valorados en la Clínica de esa enfermedad en la UNAM de febrero a junio de 2022, 489 reportaron ser asintomáticos, es decir 28.5 por ciento, y mil 242, o 71.75 por ciento, manifestaron al menos un síntoma, que se expresó en una media de 3.86 días.

Añadió que “hay una probabilidad entre tres y cuatro veces mayor de obtener un positivo a la enfermedad cuando se presenta al menos un síntoma en comparación a cuando no se presenta ninguno”, explicó.

Coincidió en que la variante ómicron parece ser menos virulenta que las variantes anteriores, pero no será necesariamente así en el futuro, y explicó que no hay ninguna razón para asegurar que las futuras variantes y sub variantes seguirán estas tendencias.

Destacó que los factores de comorbilidad como hipertensión, diabetes, obesidad y tabaquismo presentan el mayor número de riesgo asociado a esta enfermedad. Alertó que la contaminación alienta el proceso inflamatorio de la enfermedad y lo vuelve permanente.

¿Y en Michoacán…?

Son aproximadamente 400 mil los michoacanos que no se han vacunado contra el COVID, informó Elías Ibarra Torres, secretario de Salud del estado, aunque una buena parte pudo haberlo hecho en otras entidades del país e incluso en otros países. La cifra citada se traduce en un 10 por ciento de la población.

Dado lo anterior, y frente a la quinta ola de contagios, la nueva estrategia de la SSM es ir a los hogares para aplicar la vacuna y de esta forma evitar que inicie la ola. “Si bien es cierto que la vacuna no es para evitar el contagio, sí ayuda a que no se dé tan grave la sintomatología”, indicó el funcionario estatal, añadiendo que los próximos 15 días serán importantes para definir si hay riesgo de una quinta ola porque la pandemia no llega a los estados y países al mismo tiempo. “Michoacán está en el lugar 30 en casos positivos diarios”, aseguró.

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