Videosadismo en Internet

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Videosadismo en Internet

Por: Rosalinda Cabrera Cruz

“El Viejón”, “El Pelón”, Juan N. y Francisco N., entre muchos otros, tienen algo en común, a cual más de terrible: sus ejecuciones, accidentes, asaltos o agresiones físicas hoy circulan profusamente en todo el mundo gracias a las redes sociales del Internet. Las escenas, morbosas y grotescas, fueron grabadas en video y reproducidas miles o quizás millones de veces en la Red.

Ya existe toda una especialidad en los sitios web y en las redes sociales que ávidas de lograr la mayor cantidad de “likes” muestran asesinatos y otra clase de crímenes o accidentes dantescos que hoy parecen cotidianos a los ojos de los cibernautas, incluidos los niños y jóvenes.

¿Se trata acaso de sitios web patrocinados por supuestos empresarios o de los llamados influencers? No, son sitios creados en los llamados países civilizados cuyo propósito es exaltar la violencia en sus formas más crueles. Sus lemas parecen ser  un desafío “¿Eres capaz de soportar la realidad?” en ellos se muestran cientos de imágenes de personas muertas, agonizantes o mutiladas. Algunas de las más recientes tienen por títulos frases como “impactantes imágenes de un asesinato”, “suicidio con granadas” o “gente ahogándose” entre otras.

En la Red y sobre todo en las redes sociales abundan sitios de esta naturaleza. Algunos de ellos se precian de tener  “un acervo de imágenes e información… que ofrecen al espectador una experiencia verdaderamente repulsiva”. Esto es muy cierto, pues entre sus fotos más recientes, hasta esta semana, había la de una joven distraída que es arrollada por un auto, y otra que mostraba el destrozado rostro de una persona que murió de un escopetazo, sin dejar de lado las terribles escenas de la guerra de Rusia contra Ucrania, que todos los días muestran cadáveres mutilados o de personas desesperadas que ante las cámaras de los celulares denuncian los sufrimientos derivados del conflicto armado en las inmediaciones de Europa.

Pero no se puede dejar de lado que existen también aberraciones como una “morgue de celebridades” que exhibe fotos de personas famosas que murieron asesinadas o que aparecen en una mesa de autopsias. Incluso hay un sitio web que reseña las páginas de contenido violento y hace elogio de uno de ellos por sus “videos de personas saltando de edificios, muriendo en incendios y por explosivos y tiroteos, o experimentando otras clases de sufrimiento”, y a otro por mostrar “enfermedades, ejecuciones, asesinatos, deformidades, vivisecciones, accidentes y genocidios”; uno podría hasta sentir el placer del presentador cuando dice con voz profunda: “Muy bien, fanáticos del morbo, ¡abróchense los cinturones!”.

Desde XXX hasta páginas del narco

Para nadie es una novedad que Internet está inundado de pornografía, pero videos como el asesinato de “El Pelón” en San José de Gracia, en un supuesto fusilamiento, o el rafagueo con armas largas de jóvenes parroquianos que salían de un centro nocturno en una de las zonas más importantes de la capital michoacana el año pasado son una señal de alarma de que por la Red se está diseminando algo aún peor: llamémosle viodeosadismo, una forma de degradación cultural que ensalza y exhibe con lujo de detalle las lesiones y las muertes más horrendas.

Tales imágenes producen “una creciente insensibilidad ante la violencia que luego se transfiere a la vida real”, dice según indica Josefina Cerdeña Ortiz, psicóloga y psicoanalista experta en los medios informativos y la familia, quien subraya que esto, en otras palabras, es una invitación a la psicosis masiva.

Ver escenas de violencia de la vida real está cobrando auge. Según el operador de uno de estos sitios, en los últimos años su afluencia de visitantes pasó de unos cuantos miles a más de 150 mil al día en los casos menos llamativos, como es el caso de los asaltos en combis o transporte público, que por su recurrencia ya se volvieron parte del cotidiano.

Con un simple clic del mouse, cualquiera puede asomarse a ese mundo de pesadilla, indica Cerdeña Ortiz. El sitio que publicó por primera vez la ejecución en San José de Gracia afirma que 250 mil personas visitan sus páginas cada día, pues tiene más material de esta índole en su videoteca. Cabe destacar que cuando una maestra de escuela les escribió en sus redes sociales para quejarse de que sus alumnos habían guardado el sitio en la carpeta de favoritos de sus computadoras, le respondieron “¡Internet no es niñera de nadie!”, y culparon a los padres por dejar que los niños “naveguen por la Red sin supervisión”, lo cual también tiene algo de razón.

Un reciente estudio de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) reveló que la exposición constante de un niño a imágenes violentas aumenta la probabilidad de que se vuelva un adulto violento. “La cultura actual está endureciendo a la gente”, dice Patricia Torres Álvarez, profesora de la facultad de Psicología de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo (UMSNH). “Cuanto más tiempo pase una persona en un mundo donde la hostilidad y la violencia son la regla, más hostil será su mentalidad”, afirmó.

Hay quienes piensan que las fotos de los soldados rusos y ucranianos que posan sonriendo junto a prisioneros de ambos bandos en los últimos días son reflejo de la creciente insensibilidad de la sociedad, tal como ocurrió hace casi 20 en la guerra Estados Unidos-Iraq, la cual por cierto fue de las más publicitadas de la historia al ser transmitidos en vivo y en directo los bombardeos norteamericanos en ciudades del medio oriente, para lo cual incluso se vendieron espacios publicitarios.

Un columnista escribió recientemente que “sería un error no admitir que la cultura que engendró a esos jóvenes soldados ha empañado el sentido de la dignidad humana”.

Mercaderes del videosadismo

Pero nada de esto les importa a los mercaderes del videosadismo. Muchos de ellos se han venido haciendo ricos con los anuncios que aparecen en sus sitios (por lo cual no es raro que constantemente estén solicitado likes o me gusta), además de que los videos, las camisetas y otros productos que venden son apetitosas ganancias para ellos. Y para justificar su brutal oficio apelan a la libertad de expresión.

“El derecho a la privacidad no puede estar por encima del derecho a la libertad de expresión”, dice un conocido abogado que ha defendido a varios sitios web que venden violencia y pornografía. “Francamente, los difuntos no tienen derecho a la privacidad en el más allá”, según su opinión.

Es bueno saberlo. Pero si no hay respeto por los muertos, ¿qué les espera a los familiares de las personas de las que se hace escarnio en la Red? Las que cada vez son más frecuentes. Una familia reclamó a uno de esos sitios por mostrar una foto del cadáver destrozado de uno de sus sobrinos, quien se suicidó lanzándose al paso de un tren en marcha. Recibieron esta cruel respuesta: “Les pedimos que, en el futuro, se suiciden de una manera menos pública”.

Internet cuenta con filtros para evitar que nuestros hijos vean sitios como ésos, pero lo cierto es que a los niños les resulta fácil encontrar a un amigo que tenga una computadora sin filtros.

Así que por el momento, no hay ningún remedio y no lo habrá mientras personas como los abogados defensores de los sitios justifiquen el morbo diciendo “nos gusta saber lo que hacen los demás, sea bueno, malo o feo”.

Al parecer, en el anárquico mundo del Internet esto es algo positivo. En realidad es una advertencia de que nos estamos hundiendo en el lodo y éste ya nos está llegando al cuello.

Pros y contras de las TIC’s

De acuerdo con el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), la tecnología es buena o mala según las manos en las que se encuentra, el destino que piensa dársele, los intereses detrás de ese destino, quién ofrece el respaldo económico, que prioridad tiene y muchos otros aspectos cuestionables.

Es de observarse que la utilización frecuente y prolongada de las TIC también ha comenzado a dejar secuelas indeseables en la salud mental de las personas, como es el hecho de que para muchos mexicanos (y habitantes de todo el mundo) vivir sin Internet es más difícil de lo que parece, ya que las personas quedan seriamente afectadas en la realización de actividades como la comunicación con familiares y amigos, el pago de facturas, la reserva de viajes o en la simple consulta de resultados deportivos al quedar desconectados (de sus redes sociales), e independientemente de la edad, la mayoría siente frustración y gran pérdida ante la desconexión, como lo demuestran las recientes caídas de sistemas de redes populares o de los servicios de mensajería en los celulares, que hasta se convierten en noticia por este simple hecho.

Según una encuesta de la firma Mitofsky, la adicción a Internet comienza a destacar como una importante fuente de riñas familiares y rupturas sentimentales. La investigación arrojó que el 84 por ciento de los mexicanos demuestra cada vez mayor dependencia de sus aparatos digitales.

Desde luego, la utilización no supervisada, prolongada, o indebida de las TIC, promueve un elevado grupo de cuestionamientos serios acerca de sus influencias sobre las personas, y en especial, el reconocimiento de la necesidad de establecer un límite para controlar hasta dónde se pueden poner los avances tecnológicos a la disposición de todos y la utilización que se le da, como sería el caso de las páginas de contenidos altamente explícitos o violentos.

A su vez, la incidencia de las TIC en la educación es innegable, sobre todo en tiempos de pandemia, como el que actualmente se vive. Docentes, pedagogos, escritores y estudiantes de todo el mundo expresan su criterio y en la mayoría de los casos se sueña con disponer de ellas para los procesos docentes debido a la inmediatez y el alcance al conocimiento universal, a la posibilidad de interactuar con colaboradores sin importar distancias y que los profesores pueden, utilizar sus posibilidades infinitas para la preparación e impartición de la clase.

En cuanto a los estudiantes, estos pueden utilizar los múltiples recursos de trabajo que les ofrece esta herramienta para cuando se vean atorados en la resolución de una actividad académica, profesional o personal, en la que se requiera una información precisa para resolver un problema, tomar una decisión o realizar un trabajo de investigación, pero no cabe duda que también quedan expuestos a las multicitadas páginas explícitas de sexo y violencia. Como muchas veces no se utilizan adecuadamente, y dependen en gran medida de que existan las condiciones o infraestructura tecnológicas pertinentes (e inclusive, aún disponiendo de ellas), se producen numerosas controversias al respecto.

¿Sádicos o traviesos de la Red?

A diferencia de los sádicos, los psicópatas no dañan a las personas inofensivas simplemente porque disfrutan de ello (aunque pueden hacerlo). Los psicópatas quieren cosas. Si dañar a otros les ayuda a conseguir lo que quieren, que así sea.

En ese sentido, los conocidos trols de internet pueden ser sádicos cotidianos, al igual que quienes administran las páginas de alto contenido explícito, sobre todo el de corte violento.

Levantar en redes las imágenes de asesinatos, accidentes o violencia puede entenderse si se piensa que quien las sube no siente lástima, remordimiento o miedo, pero también pueden averiguar lo que sienten los demás y no contagiarse por esos sentimientos.

En los últimos años, las  redes sociales virtuales han transformado la forma en que hombres y mujeres se relacionan e interactúan entre sí. Las TIC’s, son espacios donde se realiza una exposición de la vida personal, que suponen nuevas formas de violencia y control sobre los demás y nuevas formas de relaciones afectivas y sexuales.

Los adolescentes son grandes usuarios de estas comunicaciones virtuales. No es por tanto exagerado afirmar que la juventud siente, se comunica y vive sus relaciones en la red social y ello, en una etapa en la que están construyendo su identidad propia y diferenciada y en la que la construcción en la identidad de género tiene un papel fundamental.

Las TIC’s han cambiando la forma en que la juventud vive sus relaciones, haciéndolo de puertas abiertas. Lo que les permite conocer en todo momento donde están, qué están haciendo y con quién están hablando sus parejas, etc. Estas manifestaciones, pueden ser la antesala de una relación violenta o de una relación de dominio. Por ello, en un gran número de ocasiones, se pasa de un comportamiento controlador a la ejecución de violencia virtual.

La violencia es un comportamiento social del que nadie escapa, afirmó la investigadora de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Tania Rocha Sánchez, quien agregó que esta conducta se aprende, “no se nace con ella”.

“La violencia no necesariamente obedece a un mecanismo de defensa, tiene una intencionalidad de someter o sobajar y es algo que se va aprendiendo”.

La experta de la Facultad de Psicología explicó que hay diferentes clases de violencias y entre los factores que la desencadenan se encuentran la situación económica, la educación y la seguridad.

Destacó que a diferencia de los mecanismos de defensa inherentes en el ser humano, esa conducta se aprende, tiene una intencionalidad y está tan normalizada en la sociedad “que se encuentra inserta en la publicidad, en el humor, en los memes y en diversos productos y programas que forman parte de nuestro día a día”, como lo son ahora los videos de crímenes, accidentes o asesinatos.

Además, según Rocha Sánchez, la tecnología ha llevado a una transformación social que lleva al replanteamiento de un tipo de conducta agresiva para la cual no estamos preparados.

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