De buenas intenciones| Empedrado el camino al infierno

Marco Antonio Aguilar Cortés Nuestras plumas

Empedrado el camino al infierno

Marco Antonio Aguilar Cortés

El embajador de EU en México, Ken Salazar, parecía preocupado y muy activo en contra de la llamada reforma energética promovida por el presidente Andrés Manuel López Obrador.

Pero, recientemente, ese embajador estadunidense visitó la Cámara de Diputados, y lo pasearon por todo el edificio, desde el recinto de la asamblea hasta la oficina del legislador presidente.

Y este embajador, y político, se permitió ahí mismo afirmar, ante la prensa: “No vine a esta reunión para hablar de la energía eléctrica… las leyes se tienen que revisar y reformar… el presidente Andrés Manuel López Obrador tiene razón en decir que vamos a hacer cambios para dar lo mejor al pueblo”.

Agregando, además: “En este proceso legislativo que existe ahora, que el presidente ha planteado, se tienen que entender las razones del presidente de México… y ahora que están los foros aquí en la Cámara de Diputados se va entendiendo más. Luego se va al Senado y ahí también se irá entendiendo más… Pero al final vamos a estar muy juntos”.

Y, presuroso, el presidente mexicano respondió: “Agradezco mucho las palabras del embajador Ken Salazar. El gobierno del presidente Biden ha sido muy respetuoso y ha buscado que trabajemos en mayor coordinación. Kent fue legislador, él sabe. Cuando se probó esa reforma energética, hace seis años, eran otras condiciones; se apostaba a que desapareciera la función pública, que no hubiera empresas públicas. A muchos empresarios de EU, y de aquí, también, no les va a gustar; pero… ¡muy bien Ken! Es que es un hombre con juicio práctico, con sentido común, que es el más común de los sentidos.”

El embajador Ken sabe que la Cámara de Senadores es la que exclusivamente tiene como facultad, legislativa, la política exterior.

Claro que eso no le impide a Ken ir a la Cámara de Diputados; pero… ¿a qué fue?

Al decir: “No vive a hablar de energía eléctrica”, nos indica que a EU le mortifica esa nueva reforma energética iniciada por Andrés Manuel; y, algo más, que nuestro presidente y Ken andan en un proyecto medio oscuro, en el que pueden enredarse.

Literalmente el embajador lo confiesa: “el presidente Andrés Manuel López Obrador tiene razón en decir que vamos a hacer cambios para dar lo mejor al pueblo”. “Vamos”, así, en primera persona de plural.

¿Ken está incluido como un legislador mexicano, con voto en nuestro país?

Y vamos a “hacer cambios para dar lo mejor al pueblo”. ¿Quiénes van a hacer esos cambios? ¿A favor de qué pueblo, el mexicano o el estadunidense?, o… ¿a ambos?

Pero en lo que no hay duda, dijo Ken, es que “al final vamos a estar muy juntos”. ¿Quiénes vamos a estar muy juntos? ¿México y EU?, ¿Amlo, Ken y las empresas extranjeras?, y… ¿qué tan juntos?

A todo eso el socio mexicano (el presidente López Obrador) respondió con presurosa y entreguista frase: ¡Muy bien Ken! Gracias, Ken.

Beatriz Pagés con todo acierto ha denunciado a la familia López Obrador: “Repugna una familia y un gobierno que se han disfrazado de benefactores de los pobres para asaltar las arcas de la nación”.

Ken Salazar cumple eficazmente sus deberes de embajador, él mismo lo ratificó: “Exigimos piso parejo para los inversionistas de EU en México”.

En cambio, los embajadores mexicanos designados por nuestro actual presidente dan pena, sólo representan la mediocridad de Amlo.

A la ministra panameña del exterior, Erika Mouynes, tan diplomáticamente cuidadosa, le debemos disculpas. Qué bueno que el presidente de ese país hermano, Laurentino Cortizo, y diferentes personalidades, le brindaron su apoyo.

La nota diplomática panameña es precisa: “Exigimos respeto del presidente mexicano”.

Y el embajador Ken, con toda cortesía, ve la supuesta sana intención de Amlo y, en mi caso, evoco la sentencia popular: De buenas intenciones está empedrado el camino del infierno.

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