Opinión| En la 4T saben que como gobierno fallaron y que pobres y ricos, pagaremos errores

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En la 4T saben que como gobierno fallaron y que pobres y ricos, pagaremos errores

En la 4T saben que como gobierno fallaron y que pobres y ricos, pagaremos errores

Por: Miguel A. Rocha Valencia

Aunque el ganso sostenga su discurso triunfalista, el hecho es que en su gobierno aceptan su fracaso y que ni una sola de sus promesas será cumplida. No pueden negar números negativos y recurrirán a escándalos mayores para buscar culpables.

En lo económico, el propio subsecretario de Hacienda Gabriel Yorio, acepta lo que en su momento advirtió el subgobernador del Banco de México, Jonathan Heath respecto a una inflación creciente y duradera. El pronóstico mínimo es que cierre el año en 6.7 y máximo 7.35. Lo peor será la subyacente por arriba del seis por ciento, cifras no vistas después de Miguel de la Madrid, en la peor etapa del neoliberalismo.

Aún falta el ramalazo que aplicará el Departamento del Tesoro de Estados Unidos donde se anuncia un alza en la tasa de interés al ocho por ciento y el retiro de inversiones en el exterior hasta por dos billones de dólares. Con ello se encarecerá más el dinero como argucia para contener el proceso inflacionario. Es decir que se inhibirá el gasto y con ello el efecto será pegarle aún más a la maltrecha economía.

Los efectos de las “políticas” económicas del mesías, cuyo sostén son sus tres obras realizadas con presupuesto público, nula inversión privada como México, así como los programas sociales a fondo perdido que sólo sirven para generar más deuda la cual ya creció en casi tres billones de pesos; ineficiencia, desabasto de comida, medicinas y básicos, ya se resienten con la escasez, caída en la productividad, baja del PIB y aumento del desempleo y los pobres alimentarios.

Tan es así que, en una acción desesperada, se busca controlar precios con apoyo de los productores y empresarios a quienes el mesías tropical lleva casi cuatro años agrediendo, ignorando y eliminándoles los apoyos de “antes” ya por la banca de desarrollo incluyendo Banrural y la ASERCA que tenía por objeto procurar el funcionamiento de los mercados agroalimentarios, pero la anularon quitándole presupuesto.

Pero los empresarios no van a invertir más allá de sus propios intereses y seguridades, ya que el marco normativo no es estable y se mueve a capricho del tlatoani de Macuspana. Por eso se van las inversiones, otros las esconden y en el extranjero de plano no le entran.

En obra pública hay poca participación de dinero privado. Al menos no lo hay en el maltrecho e inútil aeropuerto de Santa Lucía, en el ecocida Tren Maya o la extemporánea e innecesaria refinería de Dos Bocas, cuya actividad podría ser cubierta por las seis existentes si se les modernizara o como se dice, las reconvirtieran.

Y es que, de acuerdo con los especialistas, los empresarios no sólo están ofendidos, eso es lo de menos, pero no ven negocio en ninguno de los proyectos cuatroteros, por el contrario, están seguros que fracasarán y no reportarán utilidades.

Buena, la encuesta de Banxico plantea como una de las preocupaciones de los mexicanos la falta de Estado de Derecho pues es el principal obstáculo para hacer negocios en nuestro país.

Por su parte Bursamétrica plantea como segunda preocupación, el crecimiento del crimen organizado, donde el gobiernito del profeta de la 4T reconoce su fracaso al buscar asesores externos o privados para que le den diagnósticos y soluciones justo cuando estamos en el cuarto año de la administración y 120 mil asesinatos que superan con mucho el total de homicidios dolosos registrados con Felipe Calderón. Afirman que el profeta superará los números negativos de Enrique Peña.

Frente a esta debacle, la alternativa para desviar la atención será el generar más escándalos, mayor confrontación, agredir con virulencia a sus villanos favoritos, aunque ese discurso ya esté desgastado por lo reiterativo y las más de 75 mil mentiras o datos sin posibilidad de corroborar que ha emitido el caudillo en sus mañaneras.

Pero eso sí, no aceptará el fracaso y acusará a otros de su debacle, como es el sello de la casa.

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